sábado, marzo 18, 2006

Diez días en la vida

Eso po. El otro día escuchaba esa canción de Fito, y comencé a pensar cuáles eran mis mejores diez días de la vida hasta ahora, pero la verdad es que sólo he encontrado cinco bien significativos. En todo caso, esto no significa que -con el tiempo y las cosas que me pasen- estos no cambien, aumenten, etc, etc, etc.
Se omiten esos días especiales que han ocurrido en los últimos 7 meses...porque definitivamente no cumpliría con los requisitos de los "diez días en la vida" y tendría que poner 210... Así que aquí van todos los anteriores.

1. El primer día de clases de primero básico. No llevaba ni media hora en el colegio y ya estaba en la dirección. El motivo: no canté la segunda parte del himno nacional (esa que, si bien forma parte del himno en sí, y que es muy bonita, se identifica con el gobierno militar, en esa época en su último año:1989). Pero no fue por subversiva (como las profesoras pensaron): simplemente no me la sabía. Fue importante porque a mi me habían hablado de la directora del cole como si fuese una especie de mounstro peludo: mala, cruel, despiadada, que le pegaba a los niños... Y resultó ser un amor conmigo: todavía me reconoce en la calle, me llama por mi nombre y hasta se acuerda de la carrera que estudio. De ahí en adelante, no hay profe ni secretaria ni nadie de temer: todos son personas.

2. El 11 de Febrero de 1998: primer concierto de U2 en Chile. Y es que la verdad nunca he sido muy fanática de nada: no grito como si me fueran a matar, jamás me tiraría encima a darle un beso a ningún cantante. No soy así, aunque conozco gente que alcanza esos niveles. U2 es la música de siempre, y toda mi familia los escucha. Ese día en especial tuvo una connotación especial (muy personal por cierto). Y de la compañía, mejor ni hablar. Tal vez no es EL día en específico, sino la época: todo ese verano fue muy special.

3. La segunda noche de mi gira de estudios, en Foz de Iguaçu: la gran mayoría de mis compañeros estaban penosamente ebrios, los que no dormían... y yo. Fue complejo, con una compañera intoxicada y sin querer avisarle a nadie, viendo cómo sus "mejores amigas" no hacían absolutamente nada para ayudarla... una decepción total, no por la ebriedad (vamos, yo no estaba ebria, pero de alcohol, había bebido bastante) sino por la falta de reacción, el descuido: si no me llegan con la copucha, no vamos nunca a ver cómo estaba: al borde la inconsciencia. Pese a todo mi gira fue espectacular, y lo que pasó esa noche quedó como una mancha en el historial: la verdad es que mi grupo de amigos del colegio es, hasta hoy, un siete.

4. El día inaugural de la Jornada Mundial de la Juventud, el 15 de Agosto del 2000, en Roma. Por qué? Simplemente porque ese día entendí que en realidad no era Dios el que nos unía con toda esa gente, sino nuestras ansias desesperadas de creer en algo que pueda ser más importante que nosotros y poder justificar ese deseo absurdo de "vivir en sociedad", cuando todos se sienten culpables de no intentar siquiera mejorar en algo la vida del resto. Ese fue - y lo digo con orgullo- el primer paso para ser la atea que soy hoy en día. La vida a mi modo de ver facilista de quienes se dicen creyentes, es algo que no me interesa vivir, aunque la respeto. Tolerancia es lo primero.

5. El día de Enero de 2003 en que se publicaron los resultados de selección de la U, y mi nombre salía en Derecho, en la Universidad de Chile. Hasta salía bonita en la foto que me saqué ese mismo día para la TUCH (aunque después me robaron la cartera, y con ella se perdió mi TUCH y todas mis fotos carnet lindas y hoy me pateo las ojeras en la credencial de la U). No sé si era felicidad, pero después de una experiencia fallida en la UCSC, ya tenía claro que mi carrera es lo único que podría haber hecho en mi vida. No sirvo pa nada más que para abogado. Además, ese día es el inicio de los que vivo hoy, que la verdad, han sido muy muy muy muy buenos y rodeados de personas maravillosas. No digo que todo haya sido miel sobre hojuelas, pero son más las ganancias que las pérdidas, y son los buenos momentos los que más importan en la vida.

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